Poesías para la PAZ

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" Amistad es la palabra que construimos sin tiempo, sin ilusiones ni pretensiones. Amistad es recordar quién soy para verme y estar junto a ti" A Laura B. 16'10'10



LAGRIMAS EN GUERRA
Una mañana desperté y mis ojos vieron la guerra
El odio vislumbró mis manos mientras éstas sangraban.
En ellas, una luz de muerte y dolor posó su silueta.
Sobre mi mano, había un pétalo de flor, una esperanza, una ilusión,
en el piso, decenas de cadáveres callados e inmóviles.

El cielo enmarañado de tristeza y negrura cegaba toda esperanza de vida
Y el preludio de dolor socavaba mi alma.
Débil en mis huesos e impotente en mis manos me sentí.
Mis ojos hostigados de muerte se negaron a llorar.
Mis labios pálidos temblaban
mientras mis manos sudaban de terror

Nuevamente intenté levantarme
La piel calcinada crujía
La picazón insoportable pasó a delirio en poco tiempo
La sangre circulaba por las venas,  pero en el fondo
lo que más dolía era recordar mi ayer.
Los segundos habían pasado con dolor mientras
Los rostros ensangrentados producían un aire estático

Apoyado sobre mis rodillas me paré mientras sobre mi cabeza
Volaban con odio Pájaros de metal.
En ese momento la muerte retumbó la tierra
y las aves  levantaron vuelo al tiempo que lloraban.

Caminé paso tras paso hasta llegar al ocaso,
donde las sombras no danzan con la muerte.
Cada pisada dolía más en mi cuerpo humano
Puesto que  empezaba a olvidar

Me sentí impotente, desnudo, con manos de carne al viento
y dentro de mí escuche una voz que pedía a gritos aguantar
En ese momento supe lo cruel que iba ser vivir,
Con la cabeza boca a arriba, mirando al cielo
prometí  no olvidar
Mientras mi rostro sostenía una mirada de desolación.
Del cielo no cayó una ráfaga de luz,
ni el cielo se abrió en dos para dar luz al suelo
y aun así tenia la esperanza que esto iba a terminar.

JISCHAL



ANTE EL POLVO Y LA MUERTE
De pronto no existes, pero sigo aquí
Quizás hayas muerto, y seguiré frente a este árbol
en donde familias enteras han caído, hermanos han muerto
y la victoria se ha hecho realidad en busca de la paz.
¡Aquel árbol hoy está marchito y sin vida!

Al entender que te perdí grito y corro hacia el fin…
En el camino tu sombra no visualizo
antes que caiga la noche.

Al llegar las estrellas de noche oscura
entendí que te perdí.
El ruido de las balas y las sirenas sobre la ciudad
habían desatado una nueva guerra.
Y ante la oscuridad de la noche el dolor apareció en mi alma
y vi que no volvería a estar en paz.
Correría  en luz o en luna  y mi sombra me seguiría
como la muerte hasta mi cansancio

Sin poder salvar mi cuerpo regresé a la guerra
y entré dentro del fuego que caía desde el cielo.
Las primeras bombas destellaron en la oscuridad  como luz del sol,
 la ciudad se iluminó por fracción de segundos
y mi cuerpo olvidó que la guerra había empezado.

El segundo destello trajo la colisión del anterior y la detonación del siguiente.
Miré las calles de mi ciudad y vi que estaba en el umbral de la muerte.
Media vida sin vivir, y un paso de la muerte
La noche de un momento a otro calentó y la temperatura subió.
Del cielo empezó una lluvia de flores,
mientras mis ojos dormían en un lecho de cristal.
La agonía cesó, y la muerte súbita llegó a mí
Las ganas de vivir volvieron nuevamente a mi cuerpo
pero ya estaba muerto
Solo esperaba que mañana al despertar
volvería a vivir.
.






JISCHAL

MI YO A LA MUERTE
Sin pronunciar su nombre,
sin dar respiro, sin pensar en ella
estuve allí, entre el claustro del alma
con apacible voz que engañaba, suave callada,
no era yo, no estaba, no existía y seguía viendo.
Mi boca se desgarró como tela vieja, los labios se resquebrajaron  como arena
y las balas retornaron con la muerte.
Corrí por días enteros, pero vencido de huir cedí mi muerte
Pues no era más que una mala muerte sin sentido,
Sin un mar, en donde el regreso sería cada vez más difícil,
sería mi segunda muerte; pero esperaba que esta fuese mejor.
Anhelaba la Felicidad que se me negó de vivo
y una  muerte digna que me arrebató la guerra.
Caminé sobre el sendero esperando llegar otro lado de la muerte
donde el frío suele ser mejor.
Ese día llovió sin calma y los recuerdos se hacían dolorosos.
El yo no existía, los recuerdos vagaban en una especie de limbo
mientras los sentimientos sucumbían al pasado.
La sangre no valía nada ahora y el dolor no importaba
La noche sería mi casa y el silencio mi abrigo.
                               Estaría allí toda la muerte, estaría solo sin mí.                           JISCHAL

MUERTE Y DEPUSE LA MUERTE

En mi pasado, las noches se hicieron una
un recuerdo solemne de existir.
Una vida… un silencio de por vida y me pregunté aquella noche
¿Dónde está la muerte?
La vida que tuve en ese instante se vio ligada a mi  muerte
Sin tener escapatoria  
lloré si llorar.
La muerte rodó por mis mejillas como un par de lágrimas
y mi piel heló mientras la sangre se detenía en las venas.

Una vida insociable había dejado huellas en mi rostro
Una marca de soledad, de vacío y amargura.
Era ahora tiempo del último aire
Una guerra contra la soledad que emprendí aquella noche
desde el catre en el que me encontraba postrado.

Intenté levantar pero mi cuerpo estaba tieso
Mis brazos y piernas pesaban como piedra
y lo único que había dentro de mí
era una vida negada de sentimientos
Todo me recordaba caer
Pues nunca había caído
La guitarra sonaba con melancolía pero me recordaba el amor
El cantor gritaba a la gente bailar, pero no recordé hacerlo.

Con ojos de vivo camine sin recordarlo
Y muerto tras muerto recordaba
 pueblos de mi patria que no conocí en vida.
Recordé que la noche deja una estela de dolor y llanto
y la guerra pone los muertos
Recordé que era colombiano al cantar
Recordé que había tenido solo una muerte mientras afuera
el mundo saltaba entre los charcos.
Mientras llovía vi la agonía y el dolor de la guerra
y mi voz voló con cánticos desde abajo para olvidar.
Frente a la muerte me di cuenta que acababa de nacer,
había ganado  mi primera batalla,
viviría desde el nacimiento hasta mi muerte.
Una batalla constante por sobrevivir.
Una rosa  frágil que sostenía en mis manos,
Una vida que cultivar, mientras volaba en sueño.
JISCHAL

Corazones rotos-2005

21:36 Edit This 1 Comment »

Corazones rotos

Bajo el silencio de la luna llena
una sombra clausuraba el amor,
y con una mirada de reojo callaron dos corazones.

El silencio entre los cuerpos
se convirtió en terribles palpitos;
mientas sus corazones,
se desmoronaban como castillos de arena.
y así, el mundo cesó.

Todo era ahora más complejo; la demora que había entre las miradas
intentaban ausentase de aquel lugar con un viento doloroso y cortante.

Ignorando a todo y todos en el mundo, el amor que los unía,
se convirtió en frío y sufrimiento.
Uno al otro se lastimaron, y luego de un rato
crearon una tras otra palabra sin sentido.
El sentimiento que latía en el amanecer
había culminado al pasar del alba al ocaso con una herida fatal.

Entonces treinta palabras se dijeron, quizás unas más unas menos,
pero estas fueron las necesarias para contraponer
las miradas de ambos y sacar de la joven
un par de lagrimas…

Al distanciarse sus figuras, nuevamente el mundo colapso,
Era un segundo final.

En la joven los ojos danzaron un par de veces sobre
su pupila y como de los ríos invocando el agua que la vio nacer.
Todo esto la hizo caer sobre el piso de rodillas.

El llanto se hizo más intenso y consecuentemente
 con el amor que aun sentía la mujer,
hizo que siguiera llorando sobre las lagrimas.

Doce vueltas de sol y sin mirar el reloj
el tiempo se devoró a si mismo como nunca
 sin calmar los lamentos  de su corazón.


Como viento silencioso, ante ella se plantó un sujeto sin igual.
Sus cuarenta y tantos años le esbozaban una figura metafórica.
Provisto de una cabellera de nieve que bailaba de un lado a otro.
Sus arrugas pequeñas se asomaban entre las manos
y sus ojos profundos como el cristal inspiraban calma.
Aquel hombre maduro, de manos secas y ojos profundos
inclinó su cuerpo hacia la joven y miró sus húmedos ojos.
Limpiando del rostro de ella un par de lagrimas
el sujeto la consoló…

Nuevamente una lagrima intentó escapar, pero aquel hombre la sustituyo
Con una sonrisa.
Con su mano termino sobre su espalda y al mirase fijamente a los ojos,
la chica dejó de llorar.

Sus labios secaron el dolor, y las heridas sanaron mientras el
resentimiento que sentía de aquel vacío amor
iba desapareciendo tiempo a tiempo.

Ambas siluetas llenaron el vacío de la joven y su luna
sobre el umbral de la casa los aguardó por horas hasta el anochecer.

En la oscuridad de las estrellas
sus ojos danzaban con la música del piano entre las sombras
mientras estos se hallasen oscuros y segados,
y sus manos exploraban curvas y texturas.
Sus dedos con voracidad se movían  sin más razón
que el anhelo de calmar el silencio.

Ante la puesta del sol, su vida cambió.
 El nuevo amanecer había regalado al alma de ella
un amor más bello
el visto ayer.